jueves, 9 de abril de 2009

Los anhelos de una chispa



Esta era una chispita verde, que vivía apretujada en un paquetito de papel, junto con muchas otras chispitas... todas vanidosas y ebrias de sus propios delirios de grandeza.

Chispita no entendía muy bien el motivo de tanto alarde. Sabía lo hermosas que eran todas, pero también reconocía lo fugaz de sus vidas -¡la vida de las chispas es así!- y estaba decidida a disfrutar al máximo la alegría de sus momentos de luz y de color... cuando estos llegaran.

¡Qué apretadas estaban las chispas, en ese paquetito, metido en una caja con muchos otros paquetitos! Y así, ella sobrellevaba sus anhelos de chispita, intentando calmar las mariposistas chispeantes que le hacían cosquillas en la panza. Ella confiaba en que su día estaba cerca.

Una hermosa noche de luna llena, tras el inolvidable concierto de aquel famosísimo tenor, los cielos se revistieron de fuego y de espectáculo. ¡Chispita fue la más feliz de todas cuando, finalmente, pudo desplegar su belleza mientras saludaba a las estrellas!

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