
Un grupo de llamas rebeldes pidieron asilo en el paraíso, porque no querían quedarse en el infierno. Tatica Dios no las podía aceptar en el cielo, y tampoco podía dejarlas en la tierra por temor a que quemaran a los hombres o los fueran a tentar con su belleza.
Entonces decidió ponerlas tras el horizonte, en el atardecer, donde puede alcanzar e inspiran al mundo con su historia y su belleza.
9 de marzo, 2009

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